Los cementerios

El precepto religioso de la redención de la carne enunciado en el Credo fue cumplido estrictamente por la religiosidad de las poblaciones; los cadáveres no podían quedar por ningún motivo; la incineración no era permitida en absoluto. Cuando más se utilizaba cal viva como elemento desinfectante.
Tal circunstancia hizo que los solares previstos para las iglesias fueran grandes, pues, los fondos servían como enterratorios.

Los enterratorios se dividían en dos pares, el camposanto donde se enterraba el grueso de la población y el osario destinado a la gente de pro. Horacio Videla dice que los clérigos eran sepultados mirando al prebisterio, en cambio los seglares miraban a la calle, “símbolo del mundo”.
Este de tipo de cementerio resultaba aceptable mientras la población no era numerosa, pero cuando ésta creció se tornaban insuficientes y antihigiénicos.
Esta circunstancia, en San Juan, como en otras partes producía con frecuencia lo que hizo pensar en solares de mayor extensión y en zonas separadas del centro de la ciudad.
Debemos al historiador César H. Guerrero la ubicación de la documentación legal, en el Archivo de la Provincia referente a los cementerios. Siguiendo esta fuente informativa se advierte que el gobernador Juan Aguilar fue el primero en disponer medidas reglamentarias relacionadas con los enterratorios locales.
En nuestra ciudad se enterraba comúnmente en Santa Ana y en San Juan de Dios en Puyuta; también, se enterraba en San Agustín y otros templos.
El gobernador Juan Aguilar dispuso dictar el siguiente decreto que textualmente dice:
“San Juan, Mayo 3 de 1830.
El P .E. de la Provincia.
Uno de los establecimientos más útiles que han meditado las naciones ilustradas, es la erección de cementerios fuera de la población, para evitar así el contagio de la putrefacción que exhalan los cadáveres, sepultados e infestan el círculo interior de los habitantes. El Gobierno deseando evitar estos males a sus conciudadanos que le han honrado con su confianza; oído el dictamen de su consejo, ha acordado y decreta:
Art. 1 - Establézcase un cementerio fuera del pueblo en el lugar que se halle más adecuado para este interesante objeto.
Art. 2 - El reglamento que regirá este establecimiento será formado a virtud de decreto particular.
Art. 39 - El Inspector General de policía, en término de ocho días, pasará al gobierno su plano, y presupuesto de los costos que a su juicio puedan originarse en su ejecución, inteligenciado que se desea tan decente, cómodo y arreglado como sea accequible a las proporciones de la provincia.
Art. 4 - El Mtro. de Gobierno interino queda cargado del cumplimiento del presente decreto que se publicará y dará al Registro Oficial”.
Juan Aguilar
Victor Barráfl

Pero, según lo expresa Guerrero las buenas intenciones del gobernador Aguilar se frustraron por indolencia administrativa, razones políticas y sobre todo por la intranquilidad creada a raíz de las luchas montoneras.
Sin embargo, se retomó la iniciativa después del desastre producido por la inundación de 1833 que motivó la caída de los templos de San Agustín y Santa Ana descubriéndose, asimismo, los osarios.
El gobernador teniente coronel Martín Yanzón (1835), concretó la iniciativa aprovechando los terrenos de la Capilla de San Juan de Dios y además la donación de un terreno contiguo efectuada por doña Borjas Toranzo de Zavalla.
Establecidas las cosas del modo indicado, todos los entierros comenzaron a realizarse en este gran osario, que en buena medida, existe hasta ahora.
Posteriormente el gobierno progresista de Sarmiento “municipalizó”, prácticamente, el camposanto llamándolo “Cementerio de la Ciudad”, plantando arboledas en el interior y alrededores; igualmente lo dividió en manzanas planificando su estructura. Posteriormente el osario se llamó necrópolis de San Juan. De 1863 existe una carta de Sarmiento a Mitre citada por Campobassi, (Sarmiento y su época, p. 46) en la que, entre otras cosas, le dice que “se ha atrevido a usar las precillas de coronel en la fiesta de inauguración del cementerio”.
El terremoto de 1944 produjo grandes daños derrumbando mausoleos y galerías. Dada esta lamentable situación se nombró al técnico Aristóbulo Luque (1946) para que investigara proponiendo lo necesario para reconstruir el cementerio. Luque propuso la construcción de galerías, nichos y amanzanamientos. El grueso de la obra se realizó durante la intendencia del coronel Gastón S. Sundblad. Con anterioridad (1946-1962) actuaron realizando
obras parciales los intendentes Pochart, Salas, Villafañe, Parodi, Alvarez, Baigorrí, Guimaraes, Luengo, Herrero, Bates, Camargo, De la Vega, Baca, Avelín, Benites, García Ruiz y Zamarbide.
El proyecto de la portada del cementerio y edificaciones colaterales se debe al arquitecto Daniel Ramos Correa (1946).
Durante la intendencia del doctor Javier Rodríguez Castro se construyó el edificio para oficinas a través del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia; se inauguró igualmente las galerías G M 1 y G M 2.
Durante la administración de don Omar Sánchez se hizo el cierre del fondo, erradicándose algunas fosas comunes.
El coronel José Cruz Balsa construyó galerías de nichos y completó los cierres norte y oeste del cementerio.
Actualmente se construyen galerías internas por tema de concesiones públicas otorgadas a empresas particulares.
El espacio actual del cementerio se encuentra totalmente planificado con edificaciones pertinentes,
En 1972-1973 se adquirió un terreno apropiado en Avenida Benavides y calle Pelagio Luna. De inmediato se empezó a construir obras de acuerdo a estudios efectuados por el CONCAR.
En 1972 el intendente Eduardo Savastano realizó remodelamientos del cementerio municipal aprobad por el decreto número 789/72. Se llevó a cabo la implantación de jardines, apertura de calles principales al costado sur del panteón oficial; se instalaron los sanitarios correspondientes; se parquizó la fosa común señalándose la ubicación de osarios; se realizó la nivelación integral de la red de riego del cementerio.

OTROS CEMENTERIOS
En 1913 se inauguró el cementerio israelita en terrenos desprendidos del cementerio cristiano (Cosas de San Juan, tomo II, p. 99).
En 1962 la colectividad alemana inauguró su cementerio propio sobre ruta 40, departamento de Albardón. (Cosas de San Juan, tomo II p. 55).



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Ver El cementerio por Isabel Gironés de Sánchez

Ver 1944 - Derrumbes en el cementerio

GALERIA MULTIMEDIA
Domingo Faustino Sarmiento “municipalizó”, el camposanto llamándolo “Cementerio de la Ciudad”. Plantó arboledas en el interior y alrededores; lo dividió en manzanas planificando su estructura.
La foto muestra los daños que produjo en el cementerio capitalino el terremoto de 1944
La foto muestra los daños que produjo en el cementerio capitalino el terremoto de 1944
Una vista del cementerio de la Capital, que luego del terremoto de 1944, se le construyeron nichos y galerías nuevas