Alés, una familia que es sinónimo de transporte de pasajeros

 La historia de esta familia se inició con la llegada de Luis Alés Navarrete, nacido en Almería, y su esposa María Ruiz Allén Ross, del pueblo de Velez Rubio, también de Almería.

Almería significa mirador o vigía, porque su función inicial era proteger la ciudad de Bayyana, actual Pechina; es una ciudad costera y portuaria española, capital de la provincia homónima en Andalucía.

Estos españoles se radicaron en Médano de Oro, dedicándose a trabajar los viñedos que tenían en la propiedad. El matrimonio Alés Ruiz tuvo cinco hijos: Piedad, Antonia, María Luisa, Evaristo y Luis.
Don Luis murió cuando Evaristo tenía 7 años y la familia quedó al resguardo de la madre. Los niños hacían las tareas de agricultura para colaborar con el hogar y las alternaban con la escuela.


Los hijos se hicieron grandes y formaron sus propias familias:
»» Piedad Alés, nacida en 1918, se casó con Isidro Flaqué y fueron padres de cuatro hijos: 
-- Benito Flaqué, padre de Alberto, Alejandro, Edith, Claudia Flaqué Vicente y Fátima Flaqué Vera
-- Edith Flaqué, se casó con Augusto Norte y tuvieron a Betina, Fabiana y Daniela Norte Flaqué
-- Héctor Flaqué, casado con Rosa Alé son padres de:
Fátima Flaqué casada con Luis Augusto, padres de Francisco Nicolás.
Fabián Flaqué, destacado corredor de autos de nuestra provincia.
-- Alberto Flaqué casado con Silvia Molinero, son padres de Yanina y Valeria Flaqué Molinero

 

»» Antonia Alés, se casó con Francisco Merlo y tuvieron dos hijos:
-- Rubén Francisco Merlo
-- María Isabel Merlo

»» Maria Luisa Alés, se casó con Ricardo Mut y tuvieron dos hijos:
-- Marcelo Mut, enólogo y comerciante, casado con Elvira Cerezo y padres de Marcelo Mut Cerezo que tiene dos hijos: Diego Mut Gelussini y Alma Mut Ruffa.
Rubén Mut Cerezo casado con Claudia López y padres de Nazarena y Mateo Mut.
-- Ricardo Ángel Mut casado con Nery Carmona y padres de Ricardo, Darío y Jessica Mut, Luis Alés, comerciante y empresario, había nacido el 20 de mayo de 1932. Se casó con Lucía Salinas, el 2 de diciembre de 1960 y tuvieron dos hijas:
-- Adriana Alés, madre de Cristian, Carlos y Juan Luis Goméz Alés
-- Sandra Alés, casada con Raúl Olivares y padres de Jeremias, Agustín, Luisana y Martina Olivares Alés

»» Evaristo Alés, nacido el 30 de marzo de 1925. Cursó hasta 2º año en el Colegio Nacional Pablo Cabrera, hasta que en 1942 se independizó.
Su primer trabajo fue un camioncito en el que cargaba ripio; después se inclinó por los ómnibus y la mecánica, desde engrasar hasta cambiar elásticos, esa era la tarea. Empezó en el Quinto Cuartel que era una zona muy pobre, donde la gente viajaba poco. 
Se casó con Ana María Nacusi, el 25 de marzo de 1950, con quien tuvo tres hijos:
¦ Evaristo Alés Nacusi, abogado, casado con Edith Cristina López y padres de:
María Elvira, abogada, casada con Jorge Rodríguez y padres de Facundo.
Evaristo Alés López que es contador
María Soledad Alés López que es médica
Silvina Alés López, estudiante
Javier Alés López, estudiante 
-- Ana María Alés Nacusi, falleció con 27 años, se había casado con Ricardo Criado.
-- María Cristina Alés Nacusi, abogada, casada con Alfredo Pastor, quienes tienen tres hijos: Francisco, Juan José y María Sol Pastor Alés.

Evaristo falleció el 20 de agosto de 2003 y Ana María Nacusi el 26 de abril de 2004
Los hijos y nietos de don Evaristo continuaron con la tarea empresarial de su padre.

Es de destacar que Evaristo Alés Ruiz fue durante 21 años presidente de SUPO (Sociedad Unión Propietarios de Ómnibus).
También tuvo otros rubros, como director del Banco Agrario, intendente de la Municipalidad de la Capital y presidente del Banco de San Juan.

Además fundó una estación de servicio propia, cerca de la Plaza de Santa Lucía. 
Tuvo además cargos directivos en la Federación Económica de San Juan.
Fue miembro titular por espacio de 4 años del Consejo Directivo de la Federación Argentina de Transportes Automotor de Pasajeros y concesionario de la General Motors en San Juan hasta que esa firma se retiró del país.
Otro emprendimiento de la familia es Bodega Don Evaristo.

           


Nota publicada en el Nuevo Diario el 15 de noviembre de 2002

DON EVARISTO ALES

De fletero a súper empresario

El 15 de noviembre en realidad es el resumen de dos aniversarios importantes para don Evaristo Alés. Ese día se cumple un aniversario de su ingreso en el rubro del transporte automotor de pasajeros, en 1947. Pero como no se sabe qué día de 1942 se inició como fletero con un camión comprado por su madre, instituyó la fecha 15 de noviembre para celebrar el inicio de sus actividades en el transporte. Hoy, 60 años después, el hombre sigue al frente de las empresas que lo hicieron uno de los empresarios más importantes de San Juan. Todavía soy el que toma las decisiones y revisa las cuentas”, dice con tono firme. Se ocupa directamente de la administración de las empresas de transporte de larga distancia Del Sur y Media Agua y 20 de Junio, así como de la bodega que posee en 25 de Mayo. Pero también supervisa lo que pasa en la empresa de transporte urbano 20 de Junio, que dirige su hijo “Tito”.

Y mientras hace una evocación de su carrera empresaría, don Evaristo reconoce que se siente tan querido como cuestionado. No obstante afirma que nunca se sintió poderoso y sí respetuoso del lugar de cada uno.

Camionero, chofer de ómnibus, gerente de una empresa de ómnibus, propietario de varias empresas del rubro, director del Banco Agrario, presidente del Banco San Juan, dirigente gremial empresario, cuatro años intendente de la Capital, en 60 años, Alés construyó un poder económico y político como poco hombres tuvieron en la provincia.

—Yo empecé en 1942 con un camión que compró mi madre. Vivíamos en una finca de 5 hectáreas en Médano de Oro que había comprado mi padre. Allí nací y me crié.

Cuando él murió, mi madre compró un camioncito y yo empecé a trabajar con él. Era fletero en el tiempo en que los camiones no tenían volquetes o barandas rebatibles así que toda la carga y descarga se hada a pico y pala. El trabajo era tan cansador que todavía veo el ripio y me da escalofríos.

—¿Qué estudios hizo?
—A esa altura ya había dejado la escuela para trabajar. Completé hasta sexto grado. Hice unos meses el primer año de la secundaria pero no pude seguir. Ayudar a la casa me demandaba tiempo y dejé.

—¿Cómo empezó con los ómnibus?
—A mí me gustaban los ómnibus desde chiquito. Era de los que ponían las sillas y jugaba a que era chofer. Cansado del ripio y con unos pesitos que había juntado compré dos ómnibus. Eran los que iban desde la villa Aberastain hasta el centro, uno por Costa Canal y otro por Vidart. La línea era la 25 y la empresa se llamaba El Plata. Con esa compra ocupé el primer obrero para manejar uno de los coches. El otro chofer era yo. Trabajábamos todo el día y en la noche teníamos que arreglar los vehículos, porque eran muy viejos y vivían rompiéndose. Estuve cuatro años sin bajarme del ómnibus, trabajaba todos los días todo el día.

—¿Cuándo pasó a ser empresario?
—En 1955 la empresa Mayo vendía un recorrido que unía Rivadavia con Santa Lucía. Con un grupo de camioneros compramos la línea v yo participé con un ómnibus. De esa empresa me nombraron gerente. Era la línea 11 y la empresa se llamaba el Inca. Como había recorrido superpuestos con líneas de la 4 de Junio, hicimos una fisión.

-De allí surgió la de 20 de Junio
- Tuvimos varios. Uno fue la creación de la primera línea que salió de la provincia. Era una línea provincial así que para unir San Juan con Córdoba hicimos la línea San Juan - Villa Dolores y creamos una línea Villa Dolores - Córdoba. Otro hito fue el de 1965, con la empresa que hacía San Juan-Coquimbo. Con los años fuimos conectando a San Juan con otros destinos, el sur, Bahía Blanca, Rosario,...

-¿Y cómo comenzó como bodeguero?
-Esa era una especia de deuda que tenía con mi madre. A ella le gustaba trabajar la tierra y me transmitió ese gusto. Por eso en cuanto pude me compré una pequeña propiedad en 25 de mayo. Comencé con 6 hectáreas. Ahora tengo 120 y estoy reconvirtiendo. Una parte de la producción se cambió por uvas Syrah y finos pero no los fraccionamos nosotros.

-¿A 60 años de sus inicios, no piensa retirarse?
-No, quiero seguir trabajando. Nunca me jubilé y estoy pagando mil pesos de aportes por mes. Si estuviera jubilado 300 pesos. Aparte, el trabajo es mi vida. Yo tuve una desgracia familiar. Murió una hija y fue el trabajo el que me ayudó a reponerme. Hoy disfruto de mis dos hijos y los ocho nietos, algunos de los cuales tengo muy cerca. El más grande trabaja aquí conmigo y le está tomando cariño a la empresa. No soy to el que le va a decir que se dedique a su profesión, que con eso ganaría más dinero. Estudia Economía pero se está metiendo en la empresa.

-¿Le duele pensar que sus nietos tal vez planteen irse para poder crecer?
-Es una lástima que los hijos y los nietos de uno se tengan que ir. Este es un país muy rico pero hay que ver lo que pasa en España o en el mismo Chile para darse cuenta cómo crecieron países que comieron de lo que nosotros les enviábamos.

-¿Y a San Juan, en particular, cómo lo ve?
-Lo veo muy mal. San Juan no tuvo el gobierno que merecía. Con todo el respecto que me merece el doctor Avelín creo que el capricho y la soberbia no lo dejaron gobernar.

EL MUNDO DE DON EVARISTO, HOY
A los 77 años de edad, don Evaristo sobrelleva algunos problemas de salud. Tiene que dializarse dos veces a la semana y se moviliza con cierta dificultad por un problema de columna que lo obliga a llevar un corcet y a caminar un poco encorvado. Su estado de salud le ha quitado algunos kilos y el porte que lo caracterizaban. Pero ese estado no se refleja en su carácter y en la firmeza con la que ordena a sus empleados que hagan esto y aquello.

Don Evaristo Alés se prestó con gusto a todas las exigencias de la entrevista. A pesar de advertirnos del problema de su columna que dificultan su caminar, accedió a treparse a los ómnibus para las fotos y mandó a mover lo que hiciera falta para que el fotógrafo trabajara cómodo.

Cada momento de la charla era aprovechado para contar sus viajes, a Europa o a otros lugares, su entrevista con el Papa o su amistad con De la Rúa, por ejemplo. Su pequeña oficina está tapizada de fotos y recuerdos de su trayectoria.

Sigue cultivando amistades de la política y las empresas y entre sus visitantes habituales se cuentan los dirigentes del gremio municipal, con quienes trabó una buena relación desde que fue intendente.

Dice que está todo el día trabajando y que va dos veces a la semana a la bodega. “Para la cosecha voy todos los días”, nos contó.

Una muestra de la firmeza de carácter que mantiene se refleja en la frase más usada en la descripción de cada una de sus actividades:

—A esa empresa la sigo manejando yo.

EL MANEJO DEL PODER


Durante décadas, decir SUPO en San Juan era decir Evaristo Alés. El propietario de la empresa 20 de Junio era presidente de la Sociedad Unión Propietarios de Omnibus y desde allí presionó a todos los gobiernos cada vez que había que aumentar las taifas o condicionar y regular a la competencia. El manejo casi monopólico sobre el transporte urbano y el poder de presión de la SUPO, en muchas ocasiones costó el puesto de directores de Tránsito y Transporte y hasta de ministros. Cuando Alés incursionó en la política, fue hombre de consulta permanente de Leopoldo Bravo y los mismos allegados al caudillo bloquista dicen que tenía más llegada que muchos colaboradores más antiguos.

—¿Cómo se dio su llegada a la política?
—Mi padre fue cantonista y cuando falleció, don Federico nos ayudó mucho. Incluso nos cedió una parcela en el cementerio. Yo después entablé una amistad con don Leopoldo Bravo. Esa amistad todavía se mantiene y todas las semanas lo llamo por teléfono para saludarlo. El confió en mí. En 1983 me ofreció la intendencia dela Capital. Yo no me animaba, nunca había sido funcionario. “Necesito salir de un apuro” me dijo. Acepté por 90 días y después me quedé cuatro años. He seguido ligado al bloquismo. No es que sea político pero, nobleza obliga, respeto al partido y respeto mucho a don Leopoldo. Aprendí mucho al lado de él.

—¿Cuál cree fue la clave para convertirse de fletero a una de estas personas más poderosas de la provincia?
—Todo lo logré con esfuerzo, trabajo, honestidad y responsabilidad. He tratado de cumplir con mis obligaciones. Era director del Banco Agrario y dejaba los depósitos bajándome del ómnibus.

—Siempre se dijo que los concesionarios del Estado crecen según su capacidad de lobby. ¿Usted cómo era?
—Yo no presionaba. He tratado de ganarme la confianza e imponer el respeto. Siempre he trabajado para hacer el seguimiento de cómo andaban mis empresas y lo que hice fue luchando por la subsistencia de ellas.

—¿Se sintió poderoso?
—No, nunca. Cultivaba la responsabilidad que me habían dado, no el ejercicio del poder.


Ver: Alés Nacusi

GALERIA MULTIMEDIA
El 25 de marzo de 1950 contrajeron enlace Ana María Nacusi y Evaristo Alés Ruiz
Esta foto fue tomada en 1935 y retrata a los hermanos Alés Ruiz. De izquierda a derecha Evaristo, Antonia, María Luisa y el más chiquito, Luis. En la fotografía está ausente Piedad
Esta foto es de 1996, don Evaristo quizo posar con su esposa Ana María Nacusi y el retrato de su hija Ana María, fallecida a los 27 años. Por ella, don Evaristo escribió un poema, el único que escribió en su vida y que en un párrafo dice: “Ani si tu alma se encuentra sola, hazme una seña y verás que estoy a tu lado enseguida”.
Don Evaristo Alés, en una foto en el año 1983
Esta es una de las últimas fotos de don Evaristo junto a su esposa Ana María, sus hijos Evaristo y María Cristina, sus hijos políticos Edith López y Alfredo Pastor y todos los nietos
Esta foto, tomada en 1943, nos muestra a un muy joven Evaristo Alés, quien posó junto a su primer camión, con el que hacía fletes. Con el correr de los años llegaría a ser uno de los empresarios del transporte automotor más importantes del país
Evaristo Alés consideraba entre sus mayores logros haber demostrado la utilidad de la ruta por Agua Negra con un servicio que unía San Juan con Coquimbo
Estos son los primeros ómnibus adquiridos por el empresario Evaristo Alés. Eran de la línea 25 que iba de Quinto Cuartel a la ciudad.