FEMICIDIO
Cristina Olivares: se cumplen dos años del juicio por la peor masacre policial de la provincia
Un 13 de noviembre de 2014 comenzaban a ser juzgados Miguel Ángel Palma, Rosa Videla y Noelia Corvalán por darle 166 puñaladas a Cristina Olivares y tirarla en un callejón.
Hace dos años comenzaban las audiencias en la Sala I de la Cámara Penal, de lo que sería un juicio histórico para San Juan y para el país.
Mientras Corvalán le ataba las manos a Olivares con el cinto de una campera, Videla descargaba toda su furia en cada puñalada contra la mujer porque estaba casada con el hombre que ella quería tener.
Se trata de Miguel Ángel Palma, quien también fue condenado a reclusión perpetua porque los jueces lo consideraron instigador del crimen de Cristina Olivares. Es que el hombre estaba casado con la víctima y además tenían dos hijos juntos. Rosa Videla odiaba a Cristina Olivares y antes del brutal homicidio ya había amenazado con matarla varias veces. Todos estos detalles salieron a la luz en un juicio que duró casi un mes.
La joven, que al momento del homicidio tenía nada más que 19 años, estaba casada con uno de los hermanos de Videla y le era infiel con otro de ellos. Videla conocía los secretos de su amiga y la habría extorsionado con contar todo si ella no le ayudaba a terminar con la vida de Cristina Olivares.
LOS HIJOS DE MARÍA CRISTINA OLIVARES
Miguel (7) y Benjamín Palma (5), los hijos de la mujer asesinada, viven en la actualidad con sus abuelos. Antonio Olivares y Sandra Rojas son quienes se hacen cargo de la crianza de los niños que quedaron huérfanos con su mamá muerta y su padre preso.
"Los niños están bien, yendo a la escuela. No preguntan por su papá, nunca lo hicieron y ni siquiera quieren tener el apellido”, dijo Federico Olivares a Tiempo de San Juan.
El hombre reconoció que no tenía en cuenta que se cumplían dos años desde el inicio del juicio y dijo que es porque cuando fueron condenados sintió que se "sacaba una mochila de encima” porque cumplió con la promesa que le hizo a su hija en la morgue.
Antonio Olivares contó que todavía no le pueden cambiar el apellido a los niños pero que ya fue pedido por la abogada. "En la escuela le dicen Palma y se ponen a llora, no quieren saber nada. El más grande tiene una bronca interior que lo hemos tenido que hacer atender por psicólogos, en cambio el más chiquito no entiende mucho de lo que pasó”, explicó Olivares.
Sandra y Antonio se dedican, en la actualidad, a ayudar a víctimas de violencia de género.
| Fuente: Diario Tiempo de San Juan. Publicado el 13 de noviembre de 2016. |