La apertura de la empresa Chincul fue un hecho que marcó la historia productiva de San Juan.
Visto a la distancia fue una gran empresa que llegó a fabricar 800 aviones y
tuvo a 500 expertos armando 12 modelos distintos que en su mayoría eran
exportados a Brasil.
Todo comenzó cuando en 1972 cuando en respuesta al
envejecimiento considerable de la flota de aire del país, las Fuerzas Armadas
armaron un plan para la sustitución progresiva de la flota a través de
fabricantes de origen nacional.
El hacendado de Buenos Aires, José María Beraza, apadrinado
e inspirado por el presidente de la Nación en ese momento Alejandro Agustín
Lanusse, decidió afrontar el desafío.
Se decidió fabricar aviones bajo licencia de Piper
Aircraft Corporation, la fábrica de aeronaves livianas más grande del mundo,
con bases en Lock Haven, Vero Beach, Renovo y Quehanna, de Estados Unidos,
Gracias al plan de producción bajo licencia de Piper para producir aeronaves en
el extranjero, este preveía el montaje en países del tercer mundo emergentes,
con el beneficio principal de la penetración comercial y la reducción de costos
en mano de obra que ello implicaba.
La planta se ubicó en aproximadamente 10 hectáreas, en
Pocito junto al aeropuerto que pertenece al Centro de Aviación Civil. El Plan
Huarpes que otorgaba reducciones y diferimientos impositivos fue clave para que
los inversores se instalaran en Pocito.
Allí se construyeron dos hangares de 70 metros de frente
por 110 de largo. Junto con otros sectores y talleres anexos. La superficie
total cubierta alcanzó a 14.000 m² cubiertos.
La planta mantenía un proceso simultáneo con 10 líneas de
ensamblaje, con unos 450 empleados (entre técnicos y mecánicos aeronáuticos), que
trabajaban las 24 horas, los 365 días del año.
En total produjeron unos 960 aviones, lo que se
constituyó en un récord absoluto y una demostración de la capacidad industrial
del país.
Al promediar la década del ’80, la planta sanjuanina
inició una lenta pendiente decreciente debido al proceso inflacionario que se
vivió por entonces, sumado a la quiebra de su casa madre Piper Aircraft.
Fue la historia de una muerte anunciada, aunque entre
1991 y 1994 se produjo la última serie del modelo PA-18 Super Cub, cesando
definitivamente la actividad el 31 de enero de 1995.
(Foto coloreada mediante IA)
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición
1075 del 17 de diciembre de 2024
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