Marian Abraham. Figura del tango


Bailarina y docente. Heredera y difusora de una gran vocación. “Los concursos son importantes, un escalón, que te ayuda, pero no hay que colgarse de los premios, hay que trabajar con humildad, con amor y profesionalismo”. Marian.

Marian Abraham nació en 1972. Es hija del reconocido bailarín Juan Carlos Abraham y de la cantante lírica Antonieta Chiappini. Tiene un hermano menor, Juan Carlos (1976), que ha trascendido en Argentina por el trabajo que desarrolla desde su productora musical infantil.

Marian empezó a bailar cuando tenía cuatro años. Tenía talento, pero le faltaba “conducta” para ese movimiento. “Era muy indisciplinada, me gustaba mucho jugar. Mi papá me retaba mucho. Un día no volví más y me dediqué al deporte”, recuerda la artista.

Así, con diez años, la niña dejó las puntas y se dedicó a hacer atletismo, tenis, patinaje y gimnasia artística. Sin embargo, no pasaría mucho tiempo hasta que redescubriera su verdadera vocación.

Cuando Marian tenía 16, tuvo a la oportunidad de ir al teatro para ver la representación de una de las obras que dirigía su padre. Fue en esa función cuando se dio cuenta de que ella quería estar junto al resto de los bailarines, deslizándose sobre las tablas. “Y algo se movilizó dentro mío. Dije yo quiero estar ahí, arriba, en el escenario”.

Desde ese momento volvió a bailar. Se formó con su padre, con Reina Elías (alumna de Nebita Alladio) y con Ñury Pérez Olivera. Se recibió de profesora de danzas clásicas y contemporáneas. Además, ganó una beca por un año en la escuela alemana de danza de Isolde Klietman, en la provincia de Mendoza. Allí conoció a figuras destacadas del baile sudamericano, como las mellizas Fusari, el maestro Chitolessi (fundador del ballet chileno) y a Vilma Rupolo, coreógrafa deLa Vendimia.

A principios de la década de 1990, Marian decidió incursionar en un nuevo ámbito, el tango. Así conoció al bailarín y coreógrafo Gerardo Lecich, su pareja artística.

“Tengo un nexo artístico muy fuerte con él. Gerardo me recuerda a muchas cosas de mi padre, por su creatividad y sensibilidad. El coreógrafo nace del conocimiento y de la técnica. Hoy muchos copian de Internet. Gerardo no necesita copiar para hacer una obra”. Así describe la bailarina a su compañero.

En 1993 la joven se casó con Lecich. Ese mismo año, el 11 de diciembre, día del tango, nació su hijo Gerardo Juan Lecich Abraham. Según Marian “Es la persona más importante en mi vida, mi cable a tierra, todo”.

Desde 1996, y de la mano de su pareja de baile, comenzó a competir en importantes concursos a nivel nacional e internacional. Ese año participaron en el Latinoamericano de ALAD (Asociación Latinoamericana de la Danza) cuyo jurado estaba integrado, entre otros, por Nancy Bocca, la madre de Julio Bocca. En ese certamen ganaron el oro.

A pesar del premio, Marian sentía que necesitaba aprender más y perfeccionarse en ese baile. Para eso, ella y Lecich se prepararon durante dos años en Buenos Aires, bajo la tutela de maestros como Copes, Junior, Lerviella, Claudio González, Luis Pereyra, Silvia Toscano y Osvaldo Soto. También, tuvieron la oportunidad de aprender con Pedro Monteleone, profesor que enseñó a bailar tango a Madonna para el musical Evita.

En 1998 Monteleone animó a Marian y a Gerardo a que se presentaran en El Concurso Nacional de Tango de Buenos Aires “Hugo del Carril”. Después de 8 eliminatorias los sanjuaninos ganaron con “Mala Junta”, de Pugliese. La coreografía que presentaron fue una creación de Lecich. El logro fue de gran importancia, porque se convirtieron en la primera pareja del interior en ganar ese certamen.

Entre otros reconocimientos, y de la mano de Lecich, la bailarina Abraham ganó en Bahía Blanca (1998), Tandil (1998) y en Cosquín (1999), en la categoría pareja de tango. Un año después, se consagraron en el Festival de Tango Nacional de La Falda.

Marian ha tenido la oportunidad de bailar con la música de las Orquestas Sinfónicas de San Juan y Buenos Aires. Ha actuado en el escenario de La Ribera (La Boca), en el Congreso argentino, en el Festival Valparatango, en Europa y hasta en Oriente. Trabajó como co-coreógrafa en varias ediciones de la Fiesta Nacional del Sol. En el 2009 tuvo una actuación destacada en la Opera Carmen, dirigida por Ismil Lief, y en el Musical Otelo, de Cibrián y Mahler. Para éste último se encargó del casting de los actores.

En los años 1999, 2001 y 2003 la artista volvió a la tierra de sus antepasados y participó del Festival internacional de la Danza de Damasco. En el segundo viaje, un tío de su padre, Miguel Sales, la reconoció en una entrevista que le hicieron por televisión. El hombre viajó seis horas para llegar al hotel donde se hospedaba el grupo de bailarines argentinos. Pero, cuando llegó, los artistas ya se habían ido. Dos años más tarde, cuando volvieron a viajar a Siria Marian intentó localizar a Sales, pero había fallecido.

Ver artículo:

-- Abraham. Una familia de destacados bailarines

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Abraham Chiapini. Una familia con el arte en el ADN

-- Juan Carlos Abraham. Un pionero de la danza y la coreografía


 
Fuente: Marian Abraham

GALERIA MULTIMEDIA
Marian Abraham junto a Gerardo Lecich, su compañero de baile.
“Los inmigrantes de nadie”, una obra en homenaje a Juan Carlos Abraham. En la fotografía aparece, junto en el medio del escenario, Gerardo Lecich (coreógrafo de la presentación) y, detrás suyo, está Marian Abraham. El acto fue en julio del año 2010.
Marian Abraham en el homenaje a su padre. Para el acto interpretaron la coreografía de Gerardo Lecich “Los inmigrantes de ningún lugar”. En la foto, tomada en julio del 2010, aparece Marian y, acostado sobre el suelo con la cara tapada, Lecich.
Homenaje a Juan Carlos Abraham. La foto fue tomada en julio del año 2010. En la imagen aparecen: Gerardo Lecich, Gerardo Juan Lecich Abraham y Mariam Abraham. En el acto estuvo presente un gran amigo de Juan Carlos, el artista Mario Vinzio, que realizó la placa recordatoria.
En esta imagen aparece Marian Abraham junto a su padre, Juan Carlos. La fotografía es de 1974.
Marian Abraham con sólo cuatro años. En esta imagen aparece la artista, en la época en que dio sus primeros pasos como bailarina. La foto es de mediados de la década de 1970.