El desarrollo del arquitecto Francisco Ribero propone una relectura sobre el uso de las tapitas como alternativa de revestimiento. También trabaja sobre proyectos urbanos y sociales
Se necesitan 1.024 tapitas plásticas para cubrir un
metro cuadrado del revestimiento ecológico creado por Francisco Ribero.
Arquitecto, de 33 años, ya diseñó un catálogo con 20 combinaciones posibles para
utilizar en pisos, paredes, mobiliario y murales.
La idea de encontrarle
un nuevo uso a las tapitas de gaseosas (las de agua no sirven, porque tienen
menos plástico) surgió mientras cursaba la carrera de Arquitectura en la
FADU-UBA y al tiempo, trabajaba en el estudio de Guillermo Brunzini. “Me
interesaba dar con un proyecto que combinara estética y sustentabilidad ”, dice
Ribero. Junto a Cecilia Fortunato, su socia, hoy generaron una red de
recolección propia desde el Centro Metropolitano de Diseño. Allí participan del
programa IncuBA VIII (obtuvieron el mayor puntaje entre los seleccionados) y
armaron un búnker donde stockean las tapitas.
También se vincularon con
oficiales y ayudantes del barrio Caacupé y la Villa 21 para capacitarlos en el
proceso de colocación.
La paleta de colores de Pisotapitas arranca por el
rojo, el gris y el negro. “Aunque en las fechas patrias y los mundiales aparecen
las celestes, pero luego se dejan de fabricar”, señala Ribero. Y también suma
las azules, amarillas, verdes y naranjas, aunque en menor proporción.
A
partir de la configuración de una matriz, la producción de placas se genera a
partir de la repetición del sistema de mosaico veneciano, más el papel engomado.
“Sustituimos la red de fibra de vidrio para que el proyecto sea más
sustentable”, explica Ribero. El promedio mensual de producción es de 300 metros
cuadrados, y cuando se les presenta un pedido que implica grandes superficies,
recurren a las instituciones benéficas o las escuelas: “Ellos nos dan las
tapitas a cambio de workshops y cursos de formación”, dice Ribero. Así, se
conectaron con distintas ONG, jardines infantiles y el mismo CMD que los está
incubando: revestirán una pared interna con un motivo futbolístico, aún a
definir. “Puede ser el gol que le hizo Maradona con la mano a los ingleses”,
anticipa el arquitecto.
También estudian la posibilidad de crear senderos
urbanos por Barracas, que irían desde las paradas de colectivos hasta los
edificios del barrio que integran el Distrito de Diseño. Y siguen trabajando en
la realización de murales. “Como las tapitas actúan de píxeles, se pueden armar
rostros. Hicimos al Che Guevara, Frida Kahlo y Bob Marley, entre otros”,
comenta. Además, llevaron el desarrollo al INTI, donde se están analizando los
resultados de aislación termoacústica e impacto UV. Ya obtuvieron el de resistencia al
fuego: “Dentro de las tapitas queda aire estanco, que impide la
propagación de las llamas”, señala Francisco Ribero, el señor de las
mil y una tapitas.