Los rasgos huarpes en la población lagunera según los retratos de Roig Matons
Si seguimos a Canals Frau, que analiza las versiones antiguas o se basa en los estudios de antropología física de esqueletos atribuidos a este pueblo, los huarpes eran comparativamente más altos, delgados, de cara más larga que los pueblos que los rodean de tipo ándido con cabeza corta y constitución brevilínea. Fuera de los caracteres morfológicos generales de estatura y complexión las fuentes históricas dadas por los cronistas de los primeros tiempos de la ocupación española, mencionan otros caracteres físicos, el color moreno de la piel, más oscura que en los otros pueblos y pilosidad más abundante.
Rusconi en 1939 resolvió documentar, mediante descripciones y fotografías, individuos que presentaran ciertos caracteres indígenas, buscando además su origen geográfico, familiar, etc. que contribuyeran a confirmar la ascendencia y origen de cada uno. Visitó así numerosos lugares de toda la provincia de Mendoza y en las lagunas de Guanacache describió y fotografió 33 pobladores entre hombres y mujeres que clasificó en categorías que van de criollo, criollo con pocos rasgos indígenas, criollo pero de ascendencia huarpeana o mestizo huarpe. Dentro de esta última categoría incluye sólo a 10 de sus encuestados. Todos ellos tienen en común el rostro alargado, la tez morena a moreno oscura, la nariz desarrollada, aguileña, algo ensanchada en la base, los ojos de medianamente oblicuos a normales, labios gruesos, pómulos siempre salientes, cabello negro, canoso en la vejez y lacio.
Un método semejante fue el que aplicó Roig Matóns. Ambos partieron de dos hipótesis: la primera, considerar a la población lagunera como una mezcla de etnias de distintos orígenes en la que se mantenían aún los caracteres huarpes y en donde era factible por lo tanto encontrar sus restos. La segunda, que dado el aislamiento en que vivía la población lagunera alejada de los oasis de Mendoza y San Juan habría mayores posibilidades de confirmar la primera hipótesis en la zona de Guanacache.
Entre los laguneros dibujados que más se aproximaban a este fenotipo corresponden los carbones del niño Irineo Martiniano Jofré (Niño cabrero), Don Tadeo Mayorga (Ciego de Algarrobo Grande), Don Juan Manuel Villegas, de San José, Luciano Molina y otros carbones como Madre india. Entre ellos el que merece particular atención es indudablemente Carmen Jofré, que Roig Matóns siempre consideró como el de facciones huarpes más perfectas.
En 1999 la Universidad Nacional de Cuyo editó el libro “Guanacache, Fidel Roig Matóns, pintor del desierto”, publicación llevada adelante por los hijos del artísta plástico, Fidel, Arturo, Mario, Virgilio y Enrique F. Roig y colaboradores.El libro excelentemente impreso, constituye un documento de gran valor para Mendoza y San Juan, pues permite conocer un poco más de los huarpes, antiguos pobladores de Guanacache a la vez que descubrir en San Juan a ese gran pintor que fue Fidel Roig Matóns, un músico y pintor nacido en Girona, España, el 27 de mayo de 1885 que cursó estudios de música y pintura en la Academia de Bellas Artes y en el Politécnico de Barcelona y que se radicó en Buenos Aires en 1908 para instalarse luego definitivamente en Mendoza.En 1931 el pintor realizó su primera expedición a Guanacache donde fue plasmando su obra en función de las distintas motivaciones que fueron apareciendo que lo impulsaban a dibujar o pintar y expresar los matices de aquella tierra que lo habían atrapado.Hoy esos dibujos constituyen una acabada aproximación a los rasgos huarpes en la población lagunera. Digamos finalmente que Roig Matóns, pintó entre 1936 y 1950 paisajes de los pasos de Uspallata, Portillo, Tunuyán y de Los Patos en San Juan en lo que llamó Paisaje épico, siguiendo la huella de la gesta libertadora.