Mirta Romero: escultora de la libertad y pionera en el arte argentino
A lo largo de su vida, Mirta ha enfrentado y superado desafíos en un mundo de la escultura que, en sus inicios, estaba dominado por figuras masculinas. En los simposios a los que asistía, especialmente en el Chaco y en eventos internacionales, solía ser una de las pocas o la única mujer participante. Aunque enfrentó comentarios despectivos y actitudes de desdén, logró ganarse el respeto de sus colegas por su destreza y habilidad. Como ella misma relató en entrevistas, muchas veces los escultores hombres llevaban asistentes, mientras que ella trabajaba sola, demostrando que podía dominar todas las herramientas por sí misma.
Romero ha recibido numerosos premios, incluyendo el Primer Premio en el Concurso Expo-Sol de San Juan en 1993, y ha representado a Argentina en simposios de escultura en lugares como Suiza, Francia, Dinamarca, Finlandia, y Alemania, donde obtuvo el Primer Premio en el 8º Simposio Internacional en St. Blasien. Sus obras también se encuentran en diversas instituciones, incluyendo la Catedral de Saint Braseen en Alemania.
En su San Juan natal, fue homenajeada como Vecina Ilustre y recibió un premio a la excelencia profesional otorgado por el Rotary Club. En una reciente entrevista, Romero expresó lo especial que resulta recibir reconocimiento en vida y en su propia provincia, ya que suele decirse que "nadie es profeta en su tierra". A pesar de ello, siente el cariño y respeto de su comunidad.
Romero describe el arte como su oxígeno, una necesidad que le permite expresar sus emociones y su visión del mundo. Desde pequeña, cuando jugaba con alambres y herramientas en la bodega de su familia, desarrolló una relación especial con los materiales y su taller, a los que considera su refugio. Trabaja principalmente con madera, pero también explora materiales como vidrio, metales y cemento, siempre buscando nuevas formas de expresión. Como ella misma lo explica, el arte es tanto un juego como una disciplina rigurosa que demanda horas de dedicación.
A pesar de sus años, Romero sigue activa y con proyectos en mente. Recientemente, ha donado una obra titulada “Germinando Vida” para el Museo de la Historia Urbana de San Juan, y está trabajando en una escultura monumental llamada “Plenitud” que dará la bienvenida a los visitantes de San Juan desde el acceso viniendo de Mendoza. Esta pieza será una de las muchas que planea realizar en homenaje a su tierra y su gente.